Las infecciones por helmintos transmitidos por el suelo (STH) forman parte de las Enfermedades Tropicales Desatendidas, un grupo de patologías comunes entre las poblaciones de bajos recursos de todo el mundo. Existen cinco especies de estos parásitos priorizadas por la OMS en su Hoja de Ruta 2021–2030: Ascaris lumbricoides, Necator americanus, Ancylostoma duodenale, Trichuris trichiura y Strongyloides stercoralis, y se estima que afectan a unos 1.500 millones de personas en el mundo.
Estas infecciones perjudican el crecimiento y desarrollo cognitivo de los niños afectados y pueden causar anemias, diarreas crónicas y multitud de síntomas en menores, adolescentes y adultos. Además, provocan una enorme carga de enfermedad en las comunidades que las padecen, lo que se traduce en una pérdida de días de trabajo y escolarización, con consecuencias para toda la economía y el desarrollo de estas regiones.
Para el control de estas infecciones, la Organización Mundial de la Salud (OMS) propone llevar a cabo campañas periódicas de administración masiva de medicamentos en zonas de alta prevalencia. Estas consisten en tratar grupos enteros de población —como niños en edad escolar o comunidades enteras— sin necesidad de un diagnóstico individual. El tratamiento de elección para estas intervenciones es un benzimidazol (albendazol o mebendazol) en monodosis; sin embargo, su eficacia es limitada frente a Trichuris trichiura y Strongyloides stercoralis. Añadir ivermectina –el fármaco de elección para S. stercoralis– mejora los resultados frente a T. trichiura y mantiene la eficacia contra el resto de especies. Además, el uso de varios medicamentos con distintos modos de acción reduce el riesgo de aparición de resistencias.
Un estudio realizado en 2010 por la Fundación Mundo Sano, la Universidad Nacional de Salta, el Sabin Vaccine Institute y el Ministerio de Salud Pública de Salta evidenció una alta prevalencia de S. stercoralis en el norte de Argentina y, por tanto, la necesidad de incorporar ivermectina frente a esta especie en las campañas de desparasitación. De esta necesidad, a su vez, surge la idea de una coformulación de ivermectina y albendazol.
Mientras que con los benzimidazoles se administra una pastilla por persona, la ivermectina se dosifica según el peso o la altura de la persona tratada, lo que complica su distribución y suministración. Aunque el uso conjunto de ambos fármacos juntos no es nuevo, la idea de combinarlos a dosis fija en un único comprimido es parte de la innovación desarrollada por Insud Pharma y la Fundación Mundo Sano. Se logra así un producto que ofrece la eficacia superior de la combinación de ambos fármacos y la logística simple –una pastilla por persona– de los benzimidazoles.
Un reto de incorporar ivermectina a las campañas de desparasitación masiva era las dificultades de acceso al medicamento, ya que no existía una versión genérica para uso humano precalificada por la OMS. Desde Mundo Sano propusimos desarrollar este genérico a Insud Pharma, que aceptó el desafío y logró su precalificación en 2021.
El desarrollo de la coformulación, por su parte, tuvo en cuenta aspectos esenciales para una implementación exitosa en contextos de salud pública: el producto es estable a temperatura ambiente durante varios años, tiene sabor a mango, se disuelve en contacto con la saliva, lo que mitiga el riesgo de atragantamiento (el peligro más grave en las campañas de administración masiva de medicamentos) y facilita su toma en lugares de saneamiento deficiente o con dificultades para acceder a agua potable.


