El pasado mayo, celebramos nuestra Segunda Conferencia Anual sobre Salud Global, de nuevo acogidos por la Real Academia Nacional de Medicina de España (RANME), en Madrid. En esta ocasión, el encuentro reunió a destacadas voces de la salud pública internacional para reflexionar sobre uno de los grandes desafíos de la actualidad: cómo avanzar hacia la eliminación de enfermedades en un contexto global profundamente transformado.
En su intervención de apertura, la Dra. Silvia Gold, presidente de Mundo Sano, recordó que el orden global que conocíamos se ha visto debilitado: la pandemia evidenció la fragilidad de los sistemas de salud, y los recortes y cambios políticos posteriores han mermado los programas de cooperación y cuestionado la gobernanza multilateral. En este escenario, planteó, hablar de eliminación de enfermedades resulta más complejo, pero también más necesario.
Frente a esa incertidumbre, la Dra. Gold reivindicó la estrategia que define a Mundo Sano: generar evidencia que contribuya a las políticas públicas de salud. Y subrayó que la eliminación de una enfermedad no es un logro técnico aislado, sino que exige integración, políticas públicas sostenidas en el tiempo y, sobre todo, equidad.
El Chagas como puerta de entrada
El panel central del evento, moderado por el Dr. Pedro Alonso, chair del Consejo Asesor de Mundo Sano y exdirector del Programa Mundial de Malaria de la OMS, tomó la enfermedad de Chagas como ejemplo y punto de partida para abordar múltiples retos de las intervenciones de salud pública: la integración de servicios, las comunidades vulnerables y la interrupción de la transmisión materno-infantil.
El Dr. Roberto Chuit, coordinador del programa de Chagas de la Fundación, abrió las presentaciones recordando que el Chagas ha dejado de ser una enfermedad circunscrita a América Latina para convertirse en un problema global: hoy hay más de 9 millones de personas portadoras del parásito en el mundo, con casos en Europa, Estados Unidos, Asia y Oceanía, y más de 70.000 solo en España. Explicó cómo la epidemiología ha cambiado –la transmisión madre-hijo es ya la principal vía de nuevos casos– y dejó una conclusión clara: las herramientas existen, lo que falla es la capacidad del sistema de salud para llevarlas a quien las necesita y hacerlo a tiempo.
Esa idea la llevó al terreno de lo concreto la Dra. Antonieta Rojas de Arias, con la experiencia del proyecto SAFEStart+ en Paraguay, que aborda de forma conjunta la transmisión materno-infantil del VIH, la hepatitis B, la sífilis y el Chagas. Su mensaje fue contundente: “El reto actual ya no es un reto biológico, es un reto estructural”. La eliminación, señaló, depende menos de la tecnología –es un problema resuelto– y más de que los sistemas de salud puedan acompañar a cada madre y a cada niño sin perderlos en el camino, integrando servicios a través de las ventanas de oportunidad disponibles, por ejemplo, las visitas prenatales para abordar la transmisión vertical.
De lo local a lo global: integración y apropiación por los países
El Dr. Daniel Ngamije, director del Departamento de Malaria y Enfermedades Tropicales Desatendidas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y exministro de Salud de Ruanda, amplió la mirada hacia la integración de estrategias por parte de los sistemas de salud y la apropiación por parte de los países –“country ownership”–. Durante su intervención, compartió cómo Ruanda integró distintos programas bajo una única dirección y ordenó la relación con los donantes desde una sola unidad, y defendió la necesidad de fortalecer las capacidades de los países para diseñar sus estrategias e implementar sus propios programas en lugar de repetir esquemas del pasado.
Por su parte, el Dr. Jarbas Barbosa, director de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), puso en valor el liderazgo histórico de las Américas en los procesos de eliminación de múltiples enfermedades y en el desarrollo de herramientas regionales propias como el fondo rotatorio de vacunas. Defendió tres líneas de trabajo: integrar la eliminación de enfermedades en la atención primaria, asegurar sistemas resilientes de suministro de medicamentos y acceso a tecnologías sanitarias, y trabajar desde las comunidades, donde las barreras no solo son económicas, sino también sociales y culturales. Eliminar enfermedades para las que ya disponemos de herramientas, afirmó, es además una obligación moral y ética.
El foco en las personas
El cierre corrió a cargo de la Dra. Marina Gold, directora de la Fundación Mundo Sano, que recordó el sentido del recorrido propuesto y destacó una idea central: el foco en las personas. Porque cuando hablamos de las personas, señaló, no solo debemos pensar en los pacientes y las comunidades vulnerables: los sistemas de salud también están formados por personas, con sus propios condicionamientos y dificultades. “Los sistemas de salud son relaciones entre personas”, afirmó, reivindicando un abordaje integral que mire a cada persona en toda su complejidad.
Con este segundo encuentro, Mundo Sano reafirma su compromiso de mantener un espacio de diálogo riguroso y comprometido, un encuentro que ayude a informar decisiones, construir consensos y seguir llevando una mejor salud donde más se necesita.
